Ella, siempre ella.
El otro día estuve hablando con uno de mis amigos; Jose … Pepe … Chechu … Pep … Pepote … o como queráis vosotros llamarle, pero lo que importa más es lo que me contó. Cuando le vi, no es que estuviera contento, que digamos, más bien algo afligido, por lo que me preparé para escuchar atentamente lo que tenía que decirme, para saber si yo le podía decir algo que le ayudara a sentirse mejor.
El motivo por el cual estaba así, era por una chica que le gustaba desde hacía tiempo, y a la que seguía echando de menos. Precisamente esto era lo que más le dolía a mi amigo, ya que ella parecía no echarle de menos, en absoluto. Esto era, entre otras cosas, porque no se acordó de felicitarle el día de su cumpleaños, ni siquiera con retraso, y más sabiendo que a otro amigo nuestro y a mi, si que nos había felicitado nuestros respectivos cumpleaños. Me decía; que si ella le consideraba como un amigo, no veía porque había tanto problema en enviarle un mensaje de felicitación de amiga a amigo, como ya lo había hecho con sus amigos. A mi ya no me extrañaba nada de lo que me estaba diciendo, y le dije que tenía mérito enamorarse así de un muro de hormigón o de un corazón a prueba de bomba. Ya que la chica, no le había dado ni la más mínima oportunidad.
La verdad es que Pepote, Pepe, Chechu, Jose, o como lo queráis vosotros llamar, ya había pasado por situaciones con esa chica que le gustaba, en las que no había sido favorecido. Antes, ella solía salir con nuestro grupo de amigos, casi todas las semanas, por lo que mi amigo estaba muy contento de poder verla y poder estar con ella, mínimo una vez a la semana. Pero desde que le dijo lo que sentía, (a su manera), por ella, dejó de hacerlo, convirtiéndose sus apariciones en esporádicas y en contadas ocasiones a lo largo del tiempo. Esto es algo que nos extrañaba a los dos, ya que mi amigo para nada la había agobiado, acosado o algo parecido. Aun así, él siguió mandando de vez en cuando algún mensaje en forma de e-mail o sms, para ser tomado, una vez más, como “pito del sereno”. Como lo oyen (o como lo leen), la cuestión era en quedar bien, por parte de ella, ya que le decía cosas a mi amigo que luego no cumplía, como: “te debo un café” o “a ver si nos vemos pronto” … En fin, no me gusta que le hagan eso a un amigo, porque no lo merece. Y sin ninguna explicación o conversación aclaradora.
Por mi parte, poco más podía decirle, que él no supiese. Y es que tenía que pasar de ella, ya que con las mujeres, es bien sabido que no existe la lógica, ni las matemáticas. También hay que olvidarse de las películas “hollywoodienses” de amor, con muchas escenas surrealistas, que quedan muy bien en la pantalla, pero que distan mucho de la realidad. Y es ahí donde quedarán esas escenas, en las pantallas, como anhelo de muchos solteros y solteras, y quizás también, de parejas y/o casados.
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